domingo, dezembro 5

Al sur y mi sentimentalismo charro.

La semana de la camaradería amargada por mi actitud y las amistades que fueron más que son.
Hace tiempo, algún lector fiel se acordará, escribí que existía una L. perpetua, que el resto iban y venían. Resulta que no, que si en el pasado si parecían eternas, el carácter imprimido por nuevos aires y mi desconocimiento general, dejaron bien claro que de momento, el único perpetuo es otro L. melenudo y gordo-fuerte.

Qué patético resulta cuando lo que sospechas (por tu vehemencia) y reniegas de ello (de modo vehemente), se hace evidente en una sola acción, una promesa de hace un mes, truncada entre excusas de economías reducidas, oportunismo y que te avise el L. que la L. no sabe. Y es que ahora me doy cuenta del por qué en su despedida, no destacaba más allá de una esquina entre muchos otros rostros y otra, al fondo, tras todos ellos, en las escaleras a la solana del primer año en la Escuela. El año en el que empezaste a escurrirte, más significativamente si cabe.

Qué difícil es saber qué sentir cuando quieres a un amigo, y tu amigo no te quiere tanto. El empirismo me da la razón, o quizá Nacho Vegas adultera mi pensamiento, hablando de cielos negros y omitiendo los días en que los dos estábamos orgullosos por ser hermanos de manos entumecidas o congeladas.

PD1:El idiota se pintó una salamandra en el pecho, para ver si vira más a la sangre fría que a la calda.
PD3:La gente normal, no se preocupa por temas así.
PD3:Tengo la cabeza llena-llena de música, todo el día música, bebo de la música y la hago mi pensamiento. Mal hecho.
PD4:Me gusta depender de ti, Isabel.

2 comentários:

El Impenitente disse...

La eternidad. Suena bien y no sé por qué. Sólo las cosas malas son eternas.

La música siempre en la cabeza. Siempre. Y que la música sea tu instrumento, tu arma. Que ellas te reflejen, no tú a ellas.

caught in a blonde . disse...

M'agrada sentir el teu pes sobre mi.
Y sí, m'agrada.