domingo, outubro 17

Que octubre sea eterno

Rezo por ello y me aferro a la suerte. Me da miedo la temperatura que pueden toman algunas coisinhas a medida que avanza noviembre, no quiero que lo que hoy está vivo empiece a enfriarse por culpa de unos veintiocho o veintinueve quilómetros de distancia y que las noches de cucharas y alientos en la nuca pasen a algo más esporádico que habitual.

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Tú tranquila, que de aquellas otras preocupaciones, ya sólo quedan las ganas de hacerte rabiar. Las de reír, las de gemir, las de volar y traerte comida india a casa para cenar juntos en ese sofá tan inquieto; de hacerte desear bajar al suelo, donde se está mejor, y te mire con cara taciturna para decirte un monosílabo que parece gustarte.

Tú tranquila, que seguirás diciéndome todo eso, y yo te diré todo aquello, te enfadarás cuando sistemáticamente te responda con otro monosílabo -no- que sé de buena tinta (por ciertas pistas en forma de violencia física) que te gusta tanto como perder una y otra vez contra mí en las solitarias -no necesitamos a nadie más- partidas de Trivial.

¿Me voy sacando el bono de la CTA, no?.

1 comentário:

caught in a blonde . disse...

Hay monosílabos que me hacen felis como un gato debajo de una vaca con goteras y otros que no, ya ves.
Sí, he hecho referencia a la llet.
En el fondo echarás de menos mi sofá indomable.