¡Vámonos a Cáceres!,
¡que aquí o me llaman idiota!,
¡o me tratan de putero!,
de inepto,
de singular barriobajero.
Agarro el equipaje,
decenas de camisetas,
un libro que (por supuesto),
no usaré;
demás enseres.
¡Me voy al calor!.
¡Y en el calor moriré!,
(de gusto).
Yo estube en Cáceres y no lo recomiendo para nada. Y menos en verano. Está plagado de canis.
ResponderEliminarToma calor en Extremadura.
ResponderEliminarYo soy más de campamemtom. A darlo todo.
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