Pasé de ser un ser que pretendía ser solitario a un ser solitario que pretendía... acabar con esto.
Con aquello.
Contaba el tiempo para perder(lo).
Y según contaba(lo),
deduje de que en poco tiempo ya no me quedarían.
Amigos.
Sabe dios (Dios) porque desaparecen.
¡Quédense con Dios!.
Y cerré la puerta con la brutalidad de un dictador africano.
Sigilosamente, pero haciendo mucho...ruido (del que no se oye).
Sem comentários:
Enviar um comentário
Comentad, me haréis feliz. Y no hay nada mejor que ver a un petiso feliz.