terça-feira, maio 8

Quinta-feira na praia

Teo unes ganes terribles de quinta-feira. Aida, una neña hai pocu conocía (pesie a los mios prexucios d'enantes) ya servidor, xintaremos la sablera, aprofitando l'escasu bon tiempu esfrutable nesta tierra.

Deitase nel sable ensin camentar res, cola mente al sol, seique un coma inducíu. Sable prieto ya mar lloñe, garrar el carru, facer dellos quilómetros y algamar daqué de paz. Ye dómina de 'naderíes' por mor de qu'hai coses que nun puéu cuntar, que inda nun puéu cuntar.

Shhh.

sábado, abril 28

Bagatelas y apuntes.

Ayer, Casero y yo adquirimos una botella que rezaba 'Gentleman Jack'. Horas después, sería abandonada en una mesa del 'Sol y Sombra'. Ayer, Casero y yo, insistimos en que viniera Israel. Horas después, hablábamos de sexo, de mis perversiones. La Radio era nuestra (Mario y demás la habían alquilado) y terminé tras la barra, mi lugar natural. Ayer, incluso, pensé en maullidos.

Ayer, Casero, buscaba a Hugo para que este, a su vez, buscara a una mujer de apellido diocesano. De apellido italiano. Ayer, me probé la americana de Edu, aunque prefería la mía. Ayer, Casero e Israel, tenían treinta años. Y yo no tenía edad. Nos prometimos, el uno al otro, comprar una botella de 15 años, algo especial. Ahir no vaig pensar en res fins que vaig trobar al Edi.

Ahir vaig parlar massa, vaig començar a pensar. Ahir vaig començar a mirar a les dones amb altres ulls. Joguines belles, joguines rares, joguines que no vull al meu costat.

Ahir vaig beure. Vaig veure. Vaig veure que necessito beure.

terça-feira, abril 17

La resaca.

Por aquello de, si estás hundido, húndete más para llegar a la orilla caminando, leí la entrada sobre Carlos, y me invadió cierta nostalgia. No por él, en absoluto, ya que en el fondo soy un egoísta que jamás se redimirá; sino por leer en alguna entrada pareja en el tiempo a la del difunto amigo, comentarios que evocaban aquel tiempo en el que el amor sincero me llenaba de consuelo y que me hacían yacer en una buscada inconsciencia, algo que me hiciera evitar pensar en Bilbao, en el momento en el que por beneficio de mí mismo y de mi propia ambición, hubiéramos de separarnos. Te quería como sólo un hombre que ronda la veintena puede querer, con desidia y episodios de dulzura incontenibles, algo que inexplicablemente soportaste durante tanto tiempo, hasta que llegó un día en el que el asunto de mi futura marcha (huída) sumado a mi dejadez crónica para con aquella gente a la que quiero, dio como resultado pensamientos difusos sobre tu más que segura felicidad sin mí, que probablemente yo no era más que un lastre, nada reflejado a aquello que te expliqué, viendo Memorias de África:


Tú eras Meryl Streep y yo Robert Redford. Tú eras la bondad, la mujer que sabía darle vida a todo lo que le rodeaba, que era feliz pese a circunstancias terribles de su vida personal y luego, yo. Yo pasé de ser un vetusto prohombre de la moralidad, que gracias a ti fue creciendo, extirpándose todos los males que hasta aquel tres de septiembre adolecía. Pero nunca fuiste capaz de acabar con, repito, mi egoísmo, aquel por el que Denys Finch necesitaba volar cientos de quilómetros para ser él mismo mientras Karen padecía días o semanas en 'soledad' (la soledad que provoca la partida de alguien a quien amas).

Ahora mismo, mientras el contenido de mi estómago trepa por mi garganta y con la pericia de un marino crea un nudo perfecto, me veo atrapado en futuras líneas sobre lo que tuve, lo que estropeé y el modo que tuve de cortar la infección. Sí, porque me convertí, con el paso de los meses, en corpus et morbo, aquel que para dejarte respirar, apretaba tu cuello sin percatarse de lo lamentable (gracias M. por brindarme esa palabra) que es no saber querer a quien quieres.

Agradezco, y sé que tú, algún día agradecerás (confío en ello, por tu bien, eres buena, pero no estúpida) también, la ayuda de ese catalizador de rasgos afilados, de 'Extramuros', que sin saberlo, generó esta catársis que me llevó a salir entre sollozos del (en otro tiempo, nuestro propio Castillo de Balmoral) 'séptimo de' de la calle 'Avinguda G.' hasta que las piernas me flaquearon y una mezcla de angustia y necedad me instaron a sentarme en un sospechosamente cercano escalón para recabar fuerzas y expulsar todas las lágrimas que, una vez más, y por egoísmo, fueron más dedicadas a mi incapacidad para darte lo que merecías que a ti, como mujer conformista que no supo expulsarme de su vida.

No me quedaré con algo que no merezco. Estarás bien.

segunda-feira, abril 16

Fin de octubre.

Hay quién decía que era,
grande y fuerte nuestro amor.
Y lo era igual que las Torres Gemelas,
allá en Nueva York.

Te quiero, pero más te quise.

segunda-feira, março 5

Cosas del Perú


Así da gusto tener amiguetes del otro lado del charco. Y del otro lado de Sudamérica, claro.

terça-feira, fevereiro 7

De títulos que comienzan por preposición (metatítulo).

Últimamente me preparo arroz sólo para esperar por algo bueno, casi inmediato, pero que permita un cuidado tiempo de espera en el que me dedico a procrastinar y a sentirme miserable por ello, con el fútbol como leitmotiv de mi catársis (palabra que pertenece a mi vocabulario habitual desde que I. la empleó el día en el que por medio de la cerveza -bourbon en mi caso-, le dio por descubrirse).

Hoy no me pude 'levantar'. Me pasé toda la madrugada en vela perdiendo el tiempo con videojuegos, películas y algunas lecturas a la muyrecomendable jotdown, con el objetivo de ir a clase, rechazando de antemano aquello de 'lograr despertarse-levantarse-prepararse-marcharse' (ecuación imposible). Llegó la hora de asearme, de ponerme la ropa... fui incapaz, pegado a mi silla, como a diario (pues tú ya no... no). Hay veces que las cosas más mundanas se vuelven imposibles para mí, ahora es salir de la habitación (excepto para algún esporádico Martini en compañía de quien me ha acompañado los otros tantos días de mi vida).

Hace frío y en Les Arriondes se desborda el Sella.

segunda-feira, janeiro 2

De la fascinación por el sujeto antagónico y entrevistas en las que se citan a Kierkegaard o Coños.

La satisfacción inmediata de aquello que buscas es peligrosa porque te conduce al hastío vital.
Juan Manuel de Prada, por aquí.